La medicina estética se ocupa del bienestar físico y psíquico de las personas. Ofrece una ámplia gama de tratamientos, intervenciones y remedios destinados a reparar o mejorar nuestro aspecto.
En el caso de la piel, la dermatología se encarga de quitar o disimular berrugas, manchas y cicatrices. Podemos eliminar el bello corporal mediante depilación laser o fotodepilación, o recuperar el pelo a base de injertos capilares.
Si el problema es de obesidad o acumulación de grasas, se puede recurrir a la liposucción. O, en el caso de las varices, existen varios tratamientos. Se pueden encontrar soluciones para la celulitis, arrugas, estrias o flaccidez, con procedimientos que incluyen bótox, colágeno, peeling o tratamiento hormonal.
Para cambios más radicales tenemos la cirugía plástica por razones estéticas. Entre las intervenciones de cirugía estética están la remodelación de la nariz (rinoplastia), la del oído externo (oroplastia), el tratamiento de párpados y área de los ojos (blefaroplastia) y estiramiento facial (lifting), para hacer desaparecer los signos del envejecimiento. Y, por supuesto, la operación más solicitada: aumento de pechos.
La medicina estética supera, a veces, el ámbito de la imagen y se funde con el de la salud. Un ejemplo bastante común es la visita al dentista para realizar una ortodoncia o una limpieza dental. ¿Estética o salud? Pero ... ¿no es lo mismo?