La ansiedad es una reacción normal y sana que todo el mundo experimenta en circunstancias de peligro, en situaciones delicadas, en exámenes o en momentos de preocupación. También se llama "ponerse nervioso".

Cuando se está ansioso, algunas de las funciones del organismo van más deprisa. La ansiedad es una activación o aceleración del organismo que da así una respuesta adecuada ante algo que la persona entiende como peligroso. Esta activación es, a veces, una ventaja, pues prepara para la acción y el organismo queda dispuesto a reaccionar rápidamente si fuera necesario. Niveles moderados de ansiedad pueden mejorar la actuación en momentos difíciles.

Un nivel alto de ansiedad provoca en el organismo sensación de malestar y puede actuar sobre "órganos-diana": dolores de cabeza o de estómago, palpitaciones, tensión muscular..., que no tienen base fisiológica sino psíquica. La ansiedad, por mucho malestar que genere, no produce daños objetivos físicos y tampoco puede dañar la mente. No está relacionada con ningún trastorno mental severo. La ansiedad se manifiesta a través de tres canales de respuesta:

- A través de los pensamientos: lo que uno se dice a sí mismo inicia y alimenta la respuesta de ansiedad: "Me quedaré en blanco como en el último examen"; "Seguro que suspendo el examen"...

- A través de los diversos Sistemas Fisiológicos de la persona: sudoración, palpitaciones, sensación de nudo en el estómago, tensión en las piernas.....

- A través de la de la respuesta motora o de conducta: la necesidad de hacer o no hacer determinadas conductas para bajar el nivel de ansiedad y sentirse mejor: tener que mover una pierna al estudiar o al hacer un examen, tener que comer dulces, evitar hacer un examen no presentándose, comerse las uñas, etc.

Véase también:
Insomnio
Aromaterapia



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