Kiwi es el nombre popular de una planta enredadera del sureste asiático y del fruto comestible que produce. Su nombre auténtico es "Actinidia chinensis".
La planta es originaria de las laderas del Himalaya. Fue introducida en Nueva Zelanda a principios del siglo XX y, desde entonces, se cultiva en muchas regiones templadas por su fruto comestible.
El fruto del kiwi es pequeño, oval, con piel delgada de color verde pardusco y superficie vellosa. La pulpa es de color verde característico y con diminutas semillas dispuestas en torno a un corazón blanco.
Los kiwis aportan mucha vitamina C. Un kiwi medio contiene el 80% de la vitamina C recomendada diariamente, casi el doble que la naranja. También es rico en vitamina E, por lo que resulta muy recomendable por sus propiedades antioxidantes y como defensa ante enfermedades infecciosas.
El kiwi es una fruta rica en fibra soluble, que ayuda a mejorar el tránsito intestinal. Además, contiene un elevado porcentaje de agua y su poder calórico es moderado, unas 40 calorías por pieza. Todo esto, unido a su elevado índice de potasio y su bajo contenido en sal, lo hace que muy recomendable para las dietas de adelgazamiento y cuando se requiera perder agua.