Una mamografía es una imagen radiográfica de la mama que sirve para detectar la presencia de anomalías en esta glándula.
Si la mamografía se realiza de forma habitual, permite descubrir el cáncer en fases muy tempranas, cuando el tratamiento es más eficaz. La mamografía puede detectar bultos de medio centímetro, un tamaño que una mujer o su médico son capaces de percibir.
La mamografía consiste en una compresión del seno (algo molesta, por cierto) entre dos piezas de plástico, para aumentar la cantidad de tejido mamario que se expone a los rayos X. Se obtienen radiografías desde dos ángulos diferentes. La radiación que se recibe durante la mamografía es similar a la de una radiografía dental.
La mamografía no es una técnica infalible. Tiene una tasa de aciertos del 75% en mujeres menores de 50 años y del 90% en mayores. Por este motivo, hay que tomar los resultados con reservas y, en caso de dudas, completar el disagnóstico con otro tipo de pruebas.
Véase también:
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Tumor
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Quimioterapia
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Cáncer (medicina)