La varicela es una enfermedad muy contagiosa, aguda y febril, caracterizada por una erupción parecida a la de la viruela benigna, pero cuyas vesículas supuran moderadamente.
La varicela está producida por el herpesvirus varicela-zóster. Propia de la infancia, sus síntomas son fiebre precoz, erupción de pápulas y vesículas, y alteraciones constitucionales leves.
La erupción se produce en brotes centrífugos repetidos de pápulas rojas dispersas, que empiezan por la cara y cuero cabelludo y se diseminan de forma progresiva por todo el cuerpo. Las lesiones cutáneas son muy pruriginosas; si se rascan, se sobreinfectan y dejan cicatrices en la piel.
La varicela no presenta gravedad en los niños sanos, pero puede ser mortal en inmunodeprimidos como los enfermos de leucemia o los sometidos a tratamiento con corticoides o quimioterapia. La enfermedad afecta a casi todos los niños y una vez pasada, se es inmune a ella.
Véase también:
•
Neuralgia
•
Psoriasis